Aprende a montar una tabla de quesos perfecta

Elaborar una buena tabla de quesos tiene su ciencia, y su arte. Combinando texturas, sabores, cortes, olores, colores, maduración o distintos tipos de leche conseguiremos no solo una buena presentación, sino también una degustación que no dejará indiferente a nadie.

Lo primero que debemos tener en cuenta son los tipos de quesos que vamos a usar. Cuantas más variedades introduzcamos, mayor versatilidad lograremos. Y es que por muy creativos que seamos con los cortes y la presentación, el resultado de la cata será de lo más aburrido si el queso que consumimos es todo el rato el mismo. Así que el secreto de una buena tabla de quesos será jugar y sorprender al paladar.

En este sentido, podemos guiarnos por la intensidad de los quesos a incluir. Comenzamos con los más quesos suaves e introducimos los más intensos al final de la degustación. Así evitamos que, durante la cata, los quesos con mayor potencia opaquen los más suaves. ¡Súper importante el orden!

La textura también juega un papel fundamental. No todos deben ser duros, ni cremosos, sino que hay que combinarlos bien. Lo mismo ocurre con el tipo de leche, que nos ofrece un amplio abanico de posibilidades. De vaca, cabra u oveja.

Ya solo con estos tres aspectos, habremos logrado una selección prácticamente única para cada tabla. Lo que toca ahora es preparar una buena disposición. Y es que el primer impacto que recibimos de la comida antes de pasar por el paladar, es la vista. Tu tabla de quesos además de rica, tiene que quedar bonita y apetecible.

Cómo cortar el queso

Cada queso tiene su corte apropiado y no todos deberían ir cortados de la misma forma. Algo evidente teniendo en cuenta que no todos se presentan de la misma manera. ¿Te imaginas cortar en cuña un queso de untar? No tendría mucho sentido.

La presentación juega un papel fundamental en la cata de cualquier alimentos. Y es que no solo conseguiremos un mayor atractivo visual, sino también más comodidad al adaptar el corte a la textura del queso. 

Aquí podemos ser flexibles. Podemos hacer tacos, cortes en forma de triángulo o incluso palitos (según la forma del queso y su textura). Si no tienes muy claro cómo determinar el corte, guíate por la intensidad y la dureza del queso: por ejemplo, uno más fuerte puede que pida porciones más pequeñas. En cambio, los quesos cremosos podemos presentarlos enteros para que cada uno se sirva a su manera. Pero eso sí, acuérdate del resto de comensales y ¡no te lo comas todo!

Y todo ello acompañándolo con lo que más nos guste. En La Manducateca nos gusta hacerlo con un buen pan, preferentemente pan de masa madre. La variedad de sabores de la fruta o los frutos secos también son una buena opción, especialmente las nueces porque limpian y preparan el paladar entre un queso y otro. ¿Quieres sorprender todavía más a tus invitados? Añade unos trocitos de buen chocolate a tu tabla y mira su cara cuando lo vean.

En cuanto al momento de consumo de una tabla de quesos, podemos prepararlas tanto como aperitivo, como “plato único” en una cena o de postre. Según ese momento de consumo, elegiremos un tipo de quesos u otros. Por ejemplo, si consumimos la tabla como un plato final, será mejor elegir variedades de queso más intensos. También podemos inclinarnos por tablas dulces o saladas en función de la posición en el menú y el resto de acompañamientos.

Cómo maridar el queso

¿Y respecto al maridaje? Muchas de las cosas que tenemos guardadas en nuestra despensa combinan perfectamente con muchos quesos. Una buena mermelada casera puede ser ideal para estimular los sentidos. Si quieres emociones más fuertes, puedes optar como decíamos antes por un buen chocolate ya que nos permite jugar con su dulzor y amargor (blanco, negro, cacao puro…).

Acompañarlo de una buena bebida o aperitivo nos ayuda a limpiar el paladar entre sabor y sabor. Así, gracias al maridaje, podemos potenciar el sabor de los quesos. 

Y por supuesto, acompañaremos nuestra tabla de quesos con algo de beber. Aquí, pese a la creencia popular de comer queso con vino tinto, no hay nada escrito. Lo único que desde La Manducateca no recomendamos es tomar los quesos con agua, ya que puede resultar un poco indigesto, sino vinos blancos (los dulces o semidulces van genial) o tintos con poco cuerpo. Y es que, si acompañamos de un vino con demasiada fuerza y tanicidad, podría restarle protagonismo al queso, o incluso alterar la sensación de gusto en las próximas piezas que degustemos. Y cómo no, las cervezas artesanas también son una excelente opción, siempre que tengan no predomine mucho el lúpulo y no amarguen en exceso.

En resumen. Prueba, juega y combina los quesos que compres cada vez de una forma distinta hasta dar con tu tabla perfecta. Nosotras estaremos siempre dispuestas a ayudarte.

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